El Arte de Vestir

Para mi una de las asignaturas pendientes de la Semana Santa de Ferrol está en la forma de vestir las imágenes. Tanto las principales como las secundarias, salvo minimas excepciones, van muy mal vestidas. Tanto la ejecución, como en los estilos, como en la forma. No se tiene una idea clara y en muchos casos se va a trompicones con muchas de ellas. Falta preparación en nuestros vestidores y eso se deja notar, y de que manera. Uno se fija en los detalles y no tanto en el conjunto, y bueno...

Hoy comparto con vosotros este reportaje de los compañeros de Pasion en Sevilla con los grandes espadas del momento en Sevilla. Tierra que cuida al detalle el arte de vestir a sus imágenes.



Grande de León, Antonio Bejarano, 'Paquili' y José Manuel Lozano nos cuenta el momento actual de su oficio

Estilos, modas, tendencias, al fin y al cabo una continua evolución es lo que vive el mundo de las vestimentas que lucen las imágenes marianas en cada triduo, septenario, novena, y ya no decir en Semana Santa. Los vestidores Antonio Bejarano, José Manuel Lozano, José Antonio Grande de León y Francisco Carrera Iglesias son algunos de los encargados de resaltar la belleza de las Vírgenes.

De hace algunos años hasta la fecha existe una tendencia por intentar recuperar el estilo decimonónico. «Todas las imágenes no soportan eso. Hay vírgenes que han creado un estilo como la Virgen de las Aguas del Museo, que es un icono, o la Macarena con Pepe Garduño por ejemplo», señala Bejarano. Para Francisco Carrera Iglesias, «Paquili», «más que intentar recuperar un estilo se está poniendo en valor lo clásico porque realmente no hay mucha documentación fehaciente de la vestimenta que utilizaban las dolorosas en esa época. Lo importante es que se está recuperando». «Es un gran error de muchas priostías querer imponer esta tendencia en dolorosas a las que no les va ese estilo. A la hora de vestir influye desde las facciones de la cara de la Virgen hasta el estilo de la hermandad», apunta José Antonio Grande de León.

En la charla mantenida con los vestidores, José Manuel Lozano, Paquili, Antonio Bejarano y José Antonio Grande de León, todos los vestidores coinciden en el error que cometen algunas hermandades. «Es cierto que algunas formas estéticas no cuadran con la tipología de la imagen», apunta Paquili. Por otro lado, José Manuel Lozano es partidario de «volver al pasado si sirve para mejorar. Porque ahora exista una moda de vestir a las dolorosas de una forma más seria o refinada no significa que una Virgen de barrio tenga que seguir ese canon». Por su parte, Antonio Bejarano entiende que «ahora se lleva un estilo más serio, pero eso no significa que las hermandades de ese estilo sean de primer nivel y las de capa o alegres sean de segundo. El problema viene cuando las juntas de gobierno y las priostías quieren reinventar el estilo de la hermandad imitando otras cofradías». Más allá de estas lecturas todos los vestidores destacan la buena sintonía con las priostías. «Somos un equipo y el vestidor es una figura más», destaca Lozano.

Las buenas aportaciones

En esas miradas al pasado, las recuperaciones que se han realizado con ciertas dolorosas, han sido bajo el criterio de estos cuatro vestidores, muy acertadas. Aunque Antonio Bejarano o Grande de León no hablan de su labor realizada en la Virgen de las Tristezas y la Soledad de San Buenaventura respectivamente, para el resto de sus compañeros estas dos dolorosas han mejorado mucho en los últimos años. «Me gusta mucho cómo ha cambiado para bien la Soledad de San Buenaventura. Por otra parte, la creación de Antonio Bejarano en las Tristezas me parece espectacular, al igual que el Patrocinio. Ahí se ve la verdadera labor del vestidor, poner en valor y realzar el trabajo del escultor y no contrarrestar», indica Paquili.

Otra de las dolorosas que para los vestidores ha ganado mucho en los últimos tiempos es la Esperanza de Triana. «El trabajo de Javier Hernández está siendo muy bueno. Ahora se buscan tocados más antiguos, se ha afinado su estilo…», señala José Manuel Lozano, vestidor de la Macarena y la Virgen de la Aurora, entre otras. Para Paquili, «la Esperanza de Triana ha recuperado el sello de Fernando Morillo. Sin duda es de las imágenes que ha ganado más en lo artístico y en lo estético».

Los halagos

La irrupción de las redes sociales también ha afectado con fuerza al mundo de la Semana Santa. Como siempre hay personas que utilizan Twitter o Facebook para dar su visión desde el respeto y otras que usan las redes sociales como herramienta de crítica exacerbada contra todo lo que no entiende. En este sentido, José Manuel Lozano cree que las nuevas tecnologías «han traído cosas buenas y malas. No obstante hay mucho usuario de Twitter que se esconde bajo un pseudónimo simplemente para criticar lo que no le gusta, o para moverse en el amiguismo si es necesario». «Todo lo que se habla sin conocimiento de causa crea una nube de polvo que no tiene sentido», apunta Paquili, que añade que «todo el mundo no está preparado para dar una opinión artística. El gusto es otra cosa. Normalmente esa persona que critica sin conocimentos artísticos lo primero que hace es comparar una Virgen con otra y eso deja a las claras que no hay fondo en el argumento».

Ahondando un poco más en el detalle y englobando también la visión que rescatan los medios en la labor del vestidor, Grande de León realiza una puntualización: «Se le da más importancia al vestidor de la que tiene. Los vestidores no queremos protagonismo lo que buscamos es el realce de la Virgen. Sí es verdad que se ha trivializado. Desde los mismos programas de televisión y radio se trivializa el tema. Este tipo de cosas no me parecen oportunas», afirma el vestidor de la Soledad de San Buenaventura. Bejarano añade que «tenemos que dejar una herencia que hemos recibido y ser conscientes de que las cosas no son nuestras. Cogimos el testigo y algún día lo soltaremos. Esto no es una pasarela como algunos hacen ver»